Sociedad Española de Malacología

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PALABRAS DEL PRESIDENTE

En la pasada Asamblea General Extraordinaria de la SEM, celebrada en Nápoles el 14 de octubre de 2005, durante el IV Congreso Internacional de las Sociedades Malacológicas Europeas, se eligió una nueva Junta Directiva. En realidad los cambios habidos son pocos, pero uno de ellos es el que me coloca como nuevo Presidente. Me veo, por ello, abrumado, a la vez que obligado, a dirigir unas palabras a los socios.
La primera referencia debe ser para los dos Presidentes que me han precedido en el cargo, Julio Álvarez y Emilio Rolán, dos extraordinarios amigos (y casi padres). Julio Álvarez, Don Julio para todos los que lo conocemos, tuvo la osadía de liderar a un grupúsculo de jovencitos imberbes, pardillos e indocumentados, que hacia finales de los años setenta pretendíamos formar una sociedad española de malacología o algo similar. Ello fue posible gracias a Don Julio, con el apoyo de su incondicional mano derecha, Angel Luque, que fuera a la sazón el primer Secretario de la SEM. Sin duda, fueron estas dos personas las que posibilitaron que surgiera la SEM, las que dirigieron su marcha en estos primeros años (os aseguro que difíciles) y las que consiguieron situarla en un excelente nivel de reconocimiento, hasta que, por decisión propia, decidieron pedir el relevo en sus cargos, tras más de quince años de dedicación a la SEM. Desde aquí mi agradecimiento a Don Julio y a Angel, pero también a todos los que de una u otra forma ayudaron y apoyaron durante todo este periodo.
Me parece recordar que fue durante el congreso de Bilbao, en 1992, cuando se produjo el relevo de Presidente, cargo que se vio obligado a aceptar Emilio Rolán ante la presión del “populacho”. Qué decir de Emilio, esa “fuerza de la naturaleza” y, hoy por hoy, nuestro malacólogo más emblemático y reconocido. Desde entonces él ha sido el auténtico motor de la Sociedad, a la que ha dedicado un enorme esfuerzo personal, traducido entre otras muchas cosas, en la consolidación de nuestras revistas (Iberus, Noticiario y Reseñas Malacológicas) y en una muy buena marcha general de la SEM. Recuerdo, por ejemplo, que en aquella primera etapa, en la que andaba yo de Tesorero, siempre tenía que afrontar la difícil situación de exponer en las Asambleas unas cuentas que no salían de los “números rojos”. Ahora, sin embargo, me sorprende que siempre se presentan balances económicos positivos. ¡Andamos boyantes¡.
Pues bien, tras tantos años de dedicación de Emilio a la SEM como Presidente, ha llegado la ahora del relevo, por su propio deseo y porque los Estatutos obligan a introducir cambios en la Junta Directiva cada cierto tiempo. Ya que me ha tocado ahora ser Presidente, no por méritos propios, sino por falta de voluntarios, tendré que empezar a leerme los estatutos. Carezco del carisma y de la capacidad de trabajo de los dos presidentes anteriores, por lo que mi principal estrategia de actuación será rodearme de buenos colaboradores, es decir, buscar quienes hagan el trabajo por mí. Para empezar, le pedí a Emilio que fuera Vicepresidente. Lo siento por él, pero hoy por hoy, no podemos prescindir de su colaboración. Asimismo, el resto de miembros de la Junta Directiva están ahí por sus ganas de trabajar por la SEM y por sus enormes capacidades. Ahí está, por ejemplo, el caso de Ramón Álvarez, sin desmerecer a los demás, cuyo ritmo de trabajo y capacidad de acción muchas veces son difíciles de seguir. Las nuevas incorporaciones, José Arrébola y Alberto Martínez Ortí, lo son precisamente por ser de las personas más activas en la actualidad en el campo de la malacología española y por sus ganas de trabajar para la SEM. Por otro lado, las bajas habidas, Jorge Otero y Jesús Troncoso, se deben únicamente a la obligatoriedad que exigen los estatutos de introducir cambios en la Junta Directiva cada cuatro años. Muchas gracias a ambos por el tiempo dedicado y desde aquí quiero decirles que sigo contando con ellos.
Mi objetivo básico no es otro que mantener lo conseguido hasta ahora y seguir potenciando nuestras publicaciones, como medio fundamental de comunicación de la SEM. La revista Iberus merece una mención especial, pues es, hoy día, una de las más prestigiosas en el ámbito de la Malacología a nivel internacional. En este punto, quiero reconocer, aparte del enorme esfuerzo que Emilio ha puesto en ello, el trabajo callado, pero tremendamente valioso y eficaz, de Eugenia Martínez y de Gonzalo Rodríguez, que han posibilitado que la revista haya alcanzado este nivel y que se publique con regularidad. Espero su continuidad, pues son una ayuda imprescindible para Serge Gofas, el Editor de lujo que ahora tiene la revista. Mi agradecimiento se dirige también al resto del Comité Editorial y a Javier Conde que, desinteresadamente y con extraordinaria eficacia revisa los textos en inglés. Soy consciente de que el alto nivel alcanzado por Iberus, lo ha sido a costa de las quejas de un sector de socios que reclaman más artículos en castellano, un nivel más elemental y, en general, una mayor atención a los aficionados. Para atender a este sector me gustaría potenciar más el Noticiario y Reseñas Malacológicas. A estas revistas me gustaría dedicar los excedentes de presupuesto que pudiera haber, pero para ello se necesita de la colaboración de todos y precisamos urgentemente colaboraciones. Reseñas Malacológicas lleva unos años sin salir porque no se reciben trabajos de carácter monográfico adecuados. Os animo a ello y yo mismo trataré de publicar lo antes posible un número sobre las especies nuevas de moluscos descritas en España en los últimos 30 años (más de 450).
Asimismo, se continuará con la organización de congresos, cursos, exposiciones y todo aquello que esté en nuestra mano. Por otro lado, debemos seguir implicándonos de lleno en los temas relacionados con la conservación, a lo que nos obliga la actual crisis de la biodiversidad y el deterioro general de nuestro planeta. Es una obligación moral. Por último, uno de mis primeros objetivos era la creación de una página web para la SEM, que aquí tenemos, gracias a Juan Trigo, que es su responsable. Tengo también en mente a algunas personas, que todavía no son socios de la SEM, pero que espero atraer hacia ella, pues considero que pueden ser muy buenos fichajes.
Por lo demás, ya se irán comentando otros muchos aspectos a través de esta página web y de nuestro Noticiario. Para finalizar diré que lo que más me agrada de la SEM es que somos una gran familia, donde domina la colaboración y el buen ambiente. Quisiera mencionar, por último, a algunas personas que son auténticos puntales de nuestra Malacología y de la SEM y que supusieron un apoyo fundamental para el despegue de la misma, pero que quizás ahora se mantienen en un segundo plano. Queda mal nombrar a unos y omitir a otros, pero no puedo dejar de mencionar aquí a los que tengo un especial aprecio y cariño a nivel personal. Son Matilde Espinosa, Alberto Sierra, Rafael Muñiz, Miguel Bech, Miguel Fernández Antón, Enrique Huerta, Federico Rubio y Enrique Vidal. Cuento con vosotros para todo porque sois un lujo para esta Sociedad.

José Templado

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